Simurg, Digitized Heritage Works of CSIC

Appoints CSIC Heritage works Collection digitized according to the Digitization Master Plan of CSIC.

The name comes from Persian mythology. Simurg is the name of the immortal bird that according to this mythology nests in the branches of the tree of knowledge.

The Simurg Collection has grown up under a body of theoretical and practical document that has set a uniform policy for the development of digitization projects. This politics has been fixed in CSIC Digitization Master Plan that includes all aspects to consider when managing digital projects: content workflow, resources, planning, organization process, tasks and so on.

Mainly the Simurg collection is built with digitized heritage works in public domain from the CSIC Libraries Network.
Biblioteca Central del CSIC. Mesas y estanterías de la sala [1943-1957]
(Simurg - Día de las Bibliotecas)
Sala decorada con pinturas al fresco [1943-1957]
(Simurg - Día de las Bibliotecas)

Noticias destacadas

  • S. TEMÁTICO: Breves notas históricas sobre la transformación en los hábitos de lectura y en la concepción bibliotecaria

    24/10/2019

    Antigua Sala de la Biblioteca Central del CSIC
    [1943-1957]

    «La última biblioteca será como la primera, no necesitará materia ni espacio. Estará en la memoria humana y en la memoria electrónica en la que se almacenará todo el saber y todo el olvido
    (Muñoz Cosme, 2004, p. 348)

    Las salas de lectura no siempre han sido lugares de recogimiento y lectura intimista e individual. De hecho, ha habido tiempos en que existieron bibliotecas sin salas de lectura; o la consulta de libros se realizó sobre pupitres y atriles dispuestos en estanterías con el fin de permitir la lectura… de pie.
    Y es que si las bibliotecas como edificios custodios de la memoria han sido (¡y son!) ejemplos de los cambios histórico-culturales de cada sociedad, ¡cuánto más las salas de lectura!, íntimamente ligadas a los cambios en los hábitos de lectura y estos, a los vaivenes de la cultura o el acceso al saber y a la información: objetivo determinante en la transformación social que trajo consigo la Revolución industrial.

    Los cambios en la lectura a lo largo de los siglos se han visto motivados tanto por las trasformaciones externas a ella (estructuración y organización social, tendencias académicas, evolución histórica…), como por las trasformaciones morfológicas en sus elementos más indispensables: los libros y documentos.
    Y todas estas modificaciones trajeron cambios sustanciales en la concepción del saber, de su conservación y, con ello, cambios en la concepción de la Biblioteca como conservadora y dispensadora de conocimiento.
    No es lo mismo leer tabillas de arcilla que rollos de papiro; documentos sobre pergamino que códices; libros en papel que e-books… Los soportes se transforman y, por ende, sus modos de manejo, lectura y almacenamiento.

    En su búsqueda, el ser humano ha tenido dos grandes deseos (entre otros muchos) Por un lado, alcanzar todo el saber y, por otro, organizarlo y almacenarlo conforme a una "cosmovisión" que, según los movimientos socioculturales, ha ido cambiando de "propietarios" a lo largo de su historia: instituciones religiosas, colecciones nobiliarias privadas, propiedad estatal...

    Muñoz Cosme en su obra Los espacios del saber (2004) establece 3 eras en relación con la arquitectura de las bibliotecas:

    Primera Era. Desde el nacimiento de la escritura hasta la invención de la Imprenta.

    Entre ambos hitos podríamos decir que la diferencia principal estriba en la productividad. La imprenta produjo un aumento en la productividad editorial que permitió una mayor difusión de los libros. Si a ello le sumamos los aspectos sociales relacionados con la lectura y el desarrollo de las universidades, que habían ido fraguando la apertura de la lectura a otros sectores de la sociedad, la imprenta supuso una verdadera revolución bibliotecaria.
    Sin embargo, la lectura en el mundo clásico se realizaba en voz alta y moviéndose, de modo que las bibliotecas se construyeron con grandes pórticos y jardines y, por el contrario, sin salas de lectura propiamente dichas. Este hábito fue perdiéndose durante la Edad Media cuando los monasterios, catedrales y, más tarde, las universidades, se erigen como guardianes del saber, y la lectura pasa a realizarse de forma individual y retirada en claustros, celdas o carrells (cubículos de madera para lectura y trabajo individual)
    En este contexto monástico, la copia de obras también contribuyó a una lectura más intimista y cada vez más ligada al estudio.
    Durante el S. XII la apertura tímida de las bibliotecas a la sociedad hizo que fueran modificándose su mobiliario para permitir la lectura. De este modo, comenzaron a utilizarse armarios con libros encadenados que podían consultarse sobre atriles o pupitres.
    La imprenta transformó todo esto. Transformó la forma de pensar, de ver y de leer. Y su aumento en la producción obligó al planteamiento de nuevas estructuras bibliotecarias para el almacenaje y la lectura, aunque no es hasta la Ilustración cuando se realiza una clara separación entre depósitos y libros en sala.

    Segunda Era. La Revolución Industrial.

    Los cambios de la Revolución Industrial se sintieron en todos los ámbitos: hubo un enorme aumento en la producción editorial y los cambios sociales relativos a la educación propiciaron el despegue de una enseñanza pública y la aparición del lector público.
    Por otro lado, la desamortización dejó al Estado como responsable de un enorme patrimonio bibliográfico que hizo necesaria la especialización (ya comenzada en los siglos anteriores a través de las Universidades) y la división de espacios, incluyendo aquellos dedicados a la administración y los trabajadores... De este modo nació la biblioteca como institución pública.

    Tercera Era: Nacimiento y evolución de las nuevas tecnologías.

    Las bibliotecas crecen con los nuevos tiempos. A lo largo de su historia se han ido adaptando a los cambios de forma flexible y siempre indispensable.
    La irrupción de las nuevas tecnologías parece suponer un cambio más en su evolución: una nueva adaptación al medio.
    Ahora la heterogeneidad vuelve a estar presente, como hace siglos lo estuvo en esas bibliotecas-museo y esos gabinetes que pretendían saciar nuestra avidez de conocimiento. Ahora las bibliotecas son "contenedores heterogéneos y flexibles interconectados" (Muñoz Cosme, 2004, p. 286)
    Con el acercamiento de las bibliotecas a los ciudadanos durante el siglo XX, estas se han volcado en la importancia del usuario y los métodos y formas de facilitar su acceso a la información.
    Internet y su mundo digital, las nuevas tecnologías y su interconectividad global pueden estar quitando protagonismo a las salas de lectura, espacios tan representativos de las bibliotecas, pero es solo un escalón dentro del desarrollo social, y en él los hábitos de lectura también se transforman…

    Alexandra López.
    Proyectos de Digitalización - Simurg

    Bibliografía fundamental
    Muñoz Cosme, A. (2004): Los espacios del saber. Historia de la arquitectura de las bibliotecas. Ediciones Trea

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