Feliz Navidad 2020

21/12/2020

 

Sin saber cuándo vendrá el atardecer,
abro cada puerta

Emily Dickinson



(...) no es difícil tarea la de escribir sobre lo ocurrido en los doce meses que han caído ya en ese inmenso "Canasto del Sastre" que se llama Tiempo; pero discurrir sobre los que van a ir cayendo o sea sobre el Año Nuevo, es empresa peliaguda para cualquiera que tiene una pluma en la mano y un pliego de papel sobre la mesa.

“Se trata, lisa y llanamente, de decir algo sobre una cosa que no existe. En ese conflicto me encontraba yo esta mañana (...) La pluma detrás de la oreja, la foja en que había trazado con letras mayúsculas estas palabras: Año Nuevo, tendida con negligencia sobre la escribanía, la voluntad pronta, pero el entendimiento reacio (...) cuando oí dos golpes en la puerta de mi escritorio.

-¿Quien?-pregunté, no sin alguna impaciencia (...)
-Yo-contestó una voz que no me era desconocida.
-Ese es don Tomás, pensé, y estuve a punto de decir en voz alta: No estoy-, tan importuna me parecia la visita. Pero (...) cambié de idea (...)”

Este caballero es un escéptico(...) Don Tomas profesa el principio de que todo cuanto se ha impreso y se imprime en este mundo es mentira, y su argumento principal contra libros y periódicos es que "el papel todo lo aguanta". (...)

-¡Un artículo sobre eso! (...) ¡Vaya una idea! Ya quisiera yo ver lo que habría Ud. de decir sobre una cosa que no existe, una ficción de tantas que el vulgo acepta sin examen y que repetimos, como los papagayos (...) Vea Ud. (...) yo no creo en los años nuevos (...) un año verdaderamente nuevo nunca lo he visto, por más que cada doce meses, por este mismo tiempo, oigo hablar mucho de semejante novedad. Cuando comencé a tener uso de razón y me fijé por la primera vez en el anuncio de que tendríamos un año nuevo, lo aguardé con inquieta curiosidad, figurándome que verdaderamente íbamos a cambiar el año viejo por otro flamante (...) Acabó diciembre, entró enero y ¿cuál no sería mi decepción al ver que el Año Nuevo era enteramente igual al viejo?

-El mal está, amigo don Tomás (...) en que Ud. se olvida de lo que se entiende por año y de lo que queremos significar cuando decimos que va a comenzar uno nuevo. (...)
-Muy bueno está todo eso (...) pero Ud. me permitirá que le pregunte si siempre han estado acordes las opiniones con respecto a la manera de computar el año, y sobre el día en que principia. (...) De suerte (...) que para una porción no despreciable de la humanidad (...) el día de mañana no entra tal Año Nuevo. ¿Y todavía así quiere Ud. que yo crea en lo de la novedad del año? (...) Concluyo, pues, que lo del Año Nuevo es una pura fantasmagoría. Por tanto, si Ud. quiere seguir mi consejo, no gaste tinta, pluma y papel escribiendo sobre lo que ustedes llaman un mito y remita al diario ese pliego tal como está, con solo el titulo: "El Año Nuevo". Que salga así en el periódico y los lectores entendidos no dejarán de comprender que un artículo en blanco es lo que corresponde a una cosa que no existe.
-(...) como de algún modo he de salir del apuro, Ud. me permitirá, amigo don Tomás, que traslade al papel esta nuestra conversación y que, en falta de algo mejor, sea ella mi artículo de Año Nuevo.
(...)Se marchó, lanzando a mi escrito una mirada colérica y murmurando entre dientes que eso se sacaba él de tratar con gentes que creían en la patraña del Año Nuevo y que de cualquier cosa forjaban un artículo con que aumentar la retacería del “Canasto del Sastre”.

"El Año Nuevo" de José Milla en El canasto del Sastre, (1935)
(Biblioteca Americanista de Sevilla)

¡FELICES FIESTAS!


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